Corazones de cuarzo fulgurante
Las cholas son las que se arrecian platónicamente en la lucha de clases, como las comuneras campesinas y las indígenas de las comunidades originarias que saben llevar el corazón en la mirada. Las mujeres mineras con sus ojos de ametrina que nos arrastran a la lucha. Las Bartolinas Sisas con su fulgor contagioso e iridiscente, como el sol que desciende del Altiplano andino, la Amazonía, Oruro y Santa Cruz. Rebasando el Trópico de Cochabamba en la zona de Chimoré, recogiendo aplausos y columnas de miles y miles de changadores, aimaras y quechuas con su popular acullico. Irrumpiendo con dignidad y tenacidad en los barrios populares de La Paz.
Las mujeres y su espíritu combativo son las que
luchan con determinación y desobediencia. Nos dan siempre de la mejor nutriente
que son los valores, la ética, la conciencia de clase, la templanza y la dureza
necesaria para hacer de nosotros un elemento de expresión. Ellas hacen
fructificar este tipo de semillas que nunca se resignan como la tinta indeleble
de la pluma de Domitila Chúngara, heroína estoica de las democracias.
Parapetadas son las que organizan los bloqueos e
impulsan las asambleas, cabildos y plenarios por una rebelión obrera
independiente y socialista que pregona la abrogación del estado de sitio contra
el injerencismo
de Rodrigo Paz cuya carta blanca masacra con ajustes, privatizaciones,
represiones y alineamiento imperialista.
Basta de beneficios a la
oligarquía latifundista, fuera el imperialismo de América Latina.
¡Jallalla Bolivia y los Pueblos
Originarios en la lucha obrera!



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