Un deseo distinto al escrito (Obra teatral)

Sandra, es una actriz del teatro under. Tiene 48 años. Esta sobre un escenario pasando letra con la directora de la obra teatral. Sandra sostiene un libro en sus manos y lee sentada.

Sandra: “Un haiku debe suponer también un deseo distinto al escrito. Y regalarte este libro es un regalo que se puede abrir una y otra vez. Walter”.

Lo que me acuerdo de Walter son sus silencios. El silencio de Walter, era una cosa completamente distinto al mío y eso que los dos hacíamos silencio al mismo tiempo. ¡Insoportables! Pero eso no se escucha con los oídos, se escucha con el tiempo. Mi relación con el silencio me lleva a una meditación de la palabra. Y los silencios pueden ser una prueba de que la pareja está en crisis, puede ser un signo de que la relación se está cayendo a pedazos. Yo creo fehacientemente que la distancia se mide en silencios, y en esa cotidiana oscuridad nos veíamos bien a lo lejos. Pero Walter en un momento se volvió, innavegable. Era tal nuestra incomunicación que nos aturdíamos incluso en silencio.

Ahora bien ¿Qué es lo que necesito para continuar siendo yo? Si esta es una ficción que se basa en la realidad para su existencia ¿es una realidad?

No hay nada que hacerle yo estoy angustiada y eso no ayuda tampoco. Tener angustia puede ser un mecanismo de defensa, eso está claro. Pero yo me pregunto. ¿Qué es lo que debería suceder? y no hacemos. ¿Qué deberíamos hacer? y no sucede. Sí... (Silencio) si cada palabra... (Silencio) crítica se convierte en una discusión interminable. Se convierte en una discusión interminable, "como un mar enorme" interminable se convierte en una discusión interminable, si cada palabra critica se convierte en una discusión interminable.

(La directora de la obra detiene la escena y se acerca a Sandra) A ver a ver a ver Bien, bien cortemos acá. ¿estas bien? te pisas. A ver cuando dice, “mi relación con el silencio me lleva a una meditación de la palabra”. Bueno, usa eso usalo. Usa el silencio. Tomate tu tiempo no te apresures y no tomes atajos, yo sé que te sabes el texto al pie de la letra pero no vamos a eso ¿Vos, estás bien? ¿Te sentís bien? Porque si no te sentís bien podemos cortar acá. Te noto rara, por eso te digo ¿te pasa algo?

Sandra: No, no. (¿que me va pasar? (chista) Deja, me trabé nada más y me costó arrancar pero me quiero concentrar, de verdad. No nos detengamos, no hagamos descanso ¿Sí? y sigamos. Sigamos, por favor.

La directora: Bueno dale, si no me decís no hay problema. Retomemos desde “Sí cada palabra crítica...” (Regresa a su asiento)

Sandra: Sí, cada palabra crítica se convierte en una discusión interminable.

Walter, ya no es una opción real. ¿Sí lo fue, en un momento? ¡Sí!, está bien, fue una posibilidad ¡lo admito! Pero la verdad es que nunca pasó nada con Walter. Habíamos quedado en volver a vernos y nunca fui a ese reencuentro. Ahora eso sí, la tentación siempre estuvo en todo momento. Pero tuve miedo de equivocarme, de cometer un error y en ese momento me pareció muy problemático y terriblemente complejo.

A ver, destrabemos pensamientos para que se me entienda. Yo sé que estoy en pareja con otra persona que no es Walter, ¡pero no sé quién es! ¡No me puedo acordar, quién es! Esa es la realidad, pero yo sé... que no es Walter.

No sé, tal vez tiene que ver con no querer poner en un primer plano cada una de las cosas que me lastiman, es como querer abrir una herida que genera tanto dolor que cuanto más quiero abrir más doloroso es y más miedo me da. Por eso me protejo, porque tengo impulsos emocionales que no puedo controlar. Es como si me escapara con mis sentimientos y estuviera emocionalmente aislada. A lo mejor cuando una está tan desorientada lo mejor que una puede hacer es aferrarse a algo conocido, algo cercano. Pero es la figura de Walter la que me aparece otra vez como un salvavidas. Esperando como una tarada que el desencuentro nos cruce. Mientras que mi otra vida pasa de largo y no la alcanzo a ver, la dejo pasar, será por la monotonía, será por las rutinas y el compromiso no lo sé. Será un ancla a la cual no quiero estar atada.

Pero por eso me pregunto ¿Nos escapamos de vivir algo verdadero? ¿Nos morimos de miedo de vivir? (tiempo)

Sandra: (detiene la escena enojada) Perdón, estoy cansada. Lucho contra mí todo el tiempo.

La directora: (preocupada) ¿Sandra, qué te pasa?

Sandra: (desesperada) ¿qué me pasa? ¡Siento que me pierdo! eso me pasa, que no puedo improvisar, que no puedo interactuar. Me quedo en blanco. ¡Completamente en blanco! como una hoja en blanco.

La directora: Bueno calmate un poco, no pasa nada si no te acordas el texto podemos reverlo.

Sandra: (desencajada) ¡No! ¿Qué? ¿reever?¿reever qué? reever... (pausa) lo que pasa es que interpretar este personaje no me resulta de gran ayuda tampoco. ¡No sé qué me pasa!, siempre tuve la capacidad de aprenderme textos descomunales. ¡Vos me conoces!, ¡nunca! nunca me equivoque la letra ni nada. Y ahora resulta que tengo baches, ¡baches de texto!. ¡No quiero perder la memoria, y no quiero perder este rol protagónico tampoco! Perdóname, por favor. Los mejores momentos de mi vida están acá, arriba del escenario. Vos lo sabes muy bien. No puedo perderlo todo. Me estoy quedando ¡sola! arriba del escenario. Y es vital para mi mantenerme actuando, me mantiene activa sino no sé qué me podría pasar. En estos momentos tengo mucha presión en mi vida personal, eso es lo que pasa.

La directora: (tratando de calmarla) Sandra, sentate. Estás muy nerviosa.

Sandra: (pegando el grito en el cielo) ¡Sí! ¡Estoy nerviosa sabes!, seguramente, estás pensando en mi reemplazo ¿no? ¡guacha! ¿vos estás pensando en mi reemplazo?  turra. Raja de acá, asquerosa de mierda , raja de acá ¡fuera! ¡fuera de mi vista! ¡fuera! 

Directora: (Se da cuenta que Sandra no puede parar y sale de escena huye despavorida)

Sandra: Últimamente estoy muy ansiosa, más de lo habitual. Hay situaciones que me están poniendo en jaque todo el tiempo. Como esta. Qué pesada... esta lleno de pesados y de pesadas.

Esto ya lo viví con mi abuela, y me lo venía venir. Un día me la encontré inesperadamente en la puerta de entrada de mi casa. Noté que algo no estaba bien, lo vi en su cara en sus ojos. En la forma como me miró y simulando entre líneas, algo me querían susurrar sus labios, sus labios como de laberintos.

No me reconoció ¿Vaya a saber cuánto tiempo estuvo ahí parada, esperando recordar que hacer que venía hacer? ¿o a quien venia a ver? Me mortificó.

Todo este tiempo me guarde ese secreto. No le dije nada a mi madre, no sé por qué. Lo cual me angustiaba más porque pensaba que podía pasarle algo verdaderamente trágico en la calle al perderse. No sé porque no pude decir nada. Me quedé en blanco. Esa fue la primera vez.

Pero ¿a qué venía todo esto? ¿Cómo llegué a hablar de mi abuela? ¡Ah! ¿Qué soy más allá de mi rol como actriz? Era eso ¿no? (silencio)

¡Ah! Y bueno viste, esas son las cosas que tiene el teatro, una recuerda y son momentos. Son remembranzas que se rebobinan como cintas cinematográficas. ¡Tanto pensar! ¡Y pensar en escena!, tantos caminos distintos que recorrí. Revisando en mi cabeza cada detalle de comportamiento humano que estudié para llegar a la verdad. Fueron procesos lentos pero sólidos. 

¿Qué sabrán de tiempo, los que jamás se han deshojado? me pregunto yo.

¿Y ahora? La luz ahogada. Los espejos desgastados de los camarines. medias de red negras y desgarradas. La boca de rímel mal pintada. Señora grande ya, adulta mayor con esas crenchas que tenia ¿te acordas? La esperpéntica mujer descontrolada y los papeles salvajes. 

Poco a poco se me van apagando las últimas luces que me quedan. Yo me doy cuenta que, mi conversación es bastante larga como para ser una ficción.

Me voy descuadernando, hoja por hoja. Desnuda de letras. La paz en los momentos de tristeza y el tiempo sosegado. Se me desdibujan las palabras y las caras. El misterio de la palabra y el arte de perder, de perderlo todo. Cuantas hojas en blanco esperando que una letra la desee y yo acá actuando para saber que no estoy sola.

 Perdóname. Tengo miedo Mami. Tengo miedo Mamita querida ¡Ah! (Sandra se asusta) Me olvidé la letra. 

(Apagón).

Un deseo distinto al escrito. Buenos Aires, Agosto de 2021



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