La llama rebelde que no merma (Notas preliminares)

Nos esperan tiempos muy difíciles, se viene un fuerte retroceso político histórico. La respuesta es prepararse y organizarnos. Debemos presentar batalla en el fragor de la lucha de clases.

Tenemos que organizar un frente anti fascista, estableciendo formas de compromiso con una participación directa en la cual podamos reunirnos en determinados lugares y podamos pertenecer de nuevo a determinados grupos en el que tengan como objetivo criticar lo que está mal en el gobierno y frenarlo.

Abrir la puerta a la discusión en plenas calles donde necesitamos tener ese gran debate. Tener la valentía de ir a debatir con todos. El pueblo tiene que mostrar coraje civil, sintiéndose protagonista. Nunca negarse. Siempre estar disponibles en las encrucijadas y en lo posible resolver todas las grandes problemáticas en asambleas publicas. Cuando el pueblo oprimido sale de un estado apático y se despoja de sus cánones estrechos, es ahí donde se interesa y participa de la vida barrial.

Denunciar toda tendencia autoritaria y de tiranía es nuestro deber. De no hacer este tipo de práctica nos quedamos inmovilizados. Una de las características de este momento es el inmovilismo social y político. Dejar de scrollear, para eso necesitamos levantar la cabeza y salir a luchar.

Es inaceptable la brutalidad con que reaccionan las bestias uniformadas contra los indefensos y sojuzgados. Como son inadmisibles los desalojos arbitrarios con tanto sadismo organizado. No podemos tolerar más las razzias contra los disminuidos con tanta violencia irracional y extrema cobardía. Nuestro problema no es la población migrante, nuestro problema son los gobiernos de política deportadora y xenófoba, que liquidan los puestos de trabajo y pulverizan los ingresos con un gran despliegue de cinismo y de violencia. Es una persecución feroz contra las familias trabajadoras y las ollas populares. Tenemos que discrepar frente a los despidos persecutorios y antisindicalistas. Y rechazar de plano todo racismo y dictaduras.

No esperemos que decidan por nosotros. Por eso necesitamos más asambleas barriales y plenarios cada quince días, que informen el panorama politico como también las futuras actividades en el barrio, donde todas las voces sean escuchadas para debatir y decidir entre todos. Salir a las calles, profundizar en el caminar del pueblo y defender con el cuerpo el motivo de nuestra premura que tenemos que hacer valer, que nunca más es nunca más.




Comentarios

Entradas populares